martes, junio 09, 2009

56


Cuando empecé estas palabras no sabía si poner estas líneas en el camino o a un costado, la verdad no se en que camino están, para cuando cuelgue esto debo haber definido respetar un obra o hacerlo parte de mi vida, la verdad, los dos tienen un fin secreto, y por si lo dudas, los dos van para ti, solo que en diferentes estaciones.

Es increíble lo que he visto, tantas cosas salir de mi corazón, y tenias razón, ya no me hacen daño, tengo tantas ganas de vivir, ya no existen en esos dibujos colgados en mi pared, ya no existo colgado y ahora me siento protagonista de esto, de alguna manera u otra apostándolo todo, es mi manera de ser, hay tantas cosas bellas que puedo dar, realmente no me había dado cuenta, de cuantas historias había dejado de escribir, gracias a Dios viví la mejor.

56, que pasa después del nefasto 55, dos veces el número que marca mi nombre, dicen dos veces lo mismo, es negación; y 56, es suma; es crecer, y ya no da tanto miedo, no te miento que siento el dolor que olvido plagado en mi ser, que huí, pero ahora enfrentándome un poco a un espacio donde ya no estoy, me doy cuenta que es otro lugar, hay otro cielo y otro aire, hay otro color sobre los edificios, y es azul, a pesar del invierno, que por cierto disfruto tanto. Estaba calculando cuanto me saldría estar melancólico, pero caí en la cuenta que ya no existen lugares sacros de melancolía y que la posada sale cara, y no lo merece.

Es cierto, el vino calma los dolores del corazón, nunca más cierto, y no hace falta muchos la verdad, a menos que sea el caso de corazones apasionados (como el de Willy) que necesitó la misma cantidad en ron, hasta quedar inconsciente. Vaya!, el amor, es cosa seria, para aquel que lo ve como un sueño, y una cosa de locos para aquel que sabe que vivir es amar y que amar es un camino nada más, pero no existe nada más, para ser feliz.

Somos cazadores de recuerdos, todos en un tren, y otros en la estación, algunos tomando fotos, otros distraídos sin darse cuenta, los paisajes pasan frente a nosotros y a veces no sabemos ni adonde van, otros quedan estampados en nuestra memoria; algunos, decidimos quedarnos en la estación a esperar el mismo tren que nos levará al mismo lugar, y no existe un mismo lugar dos veces, gracias por sacarme de la estación, a empujones (sonrisa).

Somos cazadores de sueños en un rincón de la ciudad, queriendo hacer una calle de 80 metros, Dios sabe donde vamos, algunos corriendo, algunos sentándose sobre una alfombra esperando a hacerla volar y otros caminando disfrutando la brisa de la estación.

Además en lo mejor de todo el camino se encuentra lo que ilumina tu vida, es la luz que te llevas de los demás, es lo que hay en tu alma que ilumina tus ojos. En la noche le pregunte a Will, mostrándole algunas fotos en las que se nos ve tan felices, y le pregunté:

- ¿Ves luz aquí, ves felicidad?
- mirando la foto fijamente me dijo un tímido “si”
- Hoy, ¿esto existe?
- el me respondió “no”
- Entonces con confianza le mire y le dije “Acaso por eso deja de ser luz”
- Supongo que “No”

No quiero suponer del miedo que tienes de recordar, ni de lo que prefieras pensar o sentir, de lo que te confunda y de los frías o no que puedan estar tus manos; estoy seguro que te contemplaba en todas partes y sobre todo en la mesa, es lo que dejé y siempre quise dejar, ahora creo en verdad cuando dije “Que sabemos del amor…”, y no quiero que esto suene como una postal de aquel que quiere volver, en verdad, solo es una postal.

No lo niego, en algún momento pensé en no darte la ayuda que prometí, después del ultimo Knock out, sin embargo, es de justicia y de amor estar aquí para ti, solo que con otra clase de amor que poco a poco, va volviendo claro esa copa de Cabernet Zirah y lo vuelve cada vez un Chardonay. Salud, por los 56, o el siempre -1.

Me gustaría saber de ti, aunque no le puedas hablar al recuerdo.

domingo, junio 07, 2009

El Primer Capuccino

Muy bien, ahora ya tenemos el teléfono, el contacto, que sea visual o no, valga. Definitivamente para esta época ella no había notado de mi existencia como espectador de sus atractivas actitudes y otras cosas que me llevaban hacia ella, a excepción de la oportunidad en que su prima vino con ella por su cumpleaños y yo intente regalarles tres cervezas (como que un gesto un poco masculino para una chica), ciertamente creo que les había preguntado, no me acuerdo, sin embargo me lo rechazo, y me fui a matarme de risa a la trastienda, eso si que fue gracioso.

Bueno, después de algún intento como este de acercarme las cosas se pusieron mejor, de cierta manera saludos y otros permitían que la cosa se pusiera más relajada, y atine a invitarla a tomar un café. La primera vez en el D´Laritza de Larcomar, en sus balcones con vista al mar, era uno de mis rincones favoritos y románticos para dar una primera buena impresión junto con el ya cerrado Bar Opera, con una increíble vista azul al mar, y La Posada del Ángel, mi plato fuerte.

Al salir fue muy bonito una tarde de sol y brisa fresca, paseando por Larcomar, ahí recordé cuanto me atraía su clara mirada, y aunque a veces no le prestaba mucha atención a la conversación me permitía hacerla reír con mis anécdotas. Sin embargo, O OH, no había tenido un enamorado antes, diablos! Eso era realmente desastroso, ciertamente en mi mente la primera frase que despertó fue “Child!, Niña inocente”, conservadora, católica y que piensa mucho en como deberían ser las cosas, pero no tiene ni idea. Lo cierto es que si bien no tenia experiencia, tenia un muy buen sentido del olfato con lo que quería de su una vida regular.

Cuando supe que en verdad no había sido de los primeros puestos en el colegio, despertó mi sentido de que ella tenia una actitud atractiva para mi, lo cierto es que me estaba gustando, y me gusto al haberme arriesgado, no había tomado un capuchino antes y le enseñe, comí un Chicken Mustard, ella creo que solo las galletas que venían con el café y regresamos rapidísimo, creo que tenia lago más que hacer. Posterior a esta salida tomamos un par de cafés en Zugatti, que en ese tiempo estaba en Larcomar, los cuales me permitieron saber mas a profundidad de ella, la verdad mi pretensión era galantearla con reservas, dado que venía de una relación bastante caliente e intensa, sin embargo descubrí en ella una actitud tan propia y original que en verdad me atraía a seguirla llamando.

Semanas después, fue muy difícil, dado que me choteaba como grande, lo cual hizo que fuese descendiendo dentro de mis opciones para salir del rango de 1º a 5º opción. Recordé dentro de mis cavilaciones que había un chico que le gustaba en la universidad, y en verdad pense - son los que le corresponden - , después supe que en verdad era por este chico de la universidad, que se llamaba Gerardo, que tal parece que nuestra querida y dubitativa jovencita, no quería jugar con ambos chicos a la vez, pues no le pareció justo, y la verdad me pareció además de bien, una decisión muy madura, no hay peor que las chicas “... Es que la verdad estoy confundida", (pero sigue gastando en mi, mientras también agarro con el otro), ciertamente si tienes un poco de dignidad en el bolsillo y sabes realmente lo que quieres, no gastarás tu dinero y tiempo en una chica de este tipo.

Los días siguientes decidí correr en el parque, la verdad con un físico que actualmente envidiaría, no solo por la forma, sino por la cantidad de tolerancia las toxinas, paseaba a mi perro pitbull Drako; todo por ese parque frente a su casa y camino al llamado “Parque Hundido”, por esos días la pasaba muy bien, a pesar de que si hablamos normalmente, fue una época muy oscura, detalles como deprimirme e irme de compras y gastar en mi, era lo de todos los fines de semana, un chico que trabajaba y gastaba en si mismo, en trago y fiestas MUY extremas.

Un par de anécdotas que se citaron fue cuando paseaba a Drako frente a la casa de Johanna durante la tarde y la acompañamos a comprar pan, además de eso, Drako (mi pitbull querido QEPD), por primera vez en su vida, le dio la pata a alguien, y se sentó obedeciendo ordenes de aquel entrenamiento que no completó, en verdad era un gran amigo, hasta hoy lamento su perdida.

Para estos días, me gustaba vestirme aprovechando de ser delgado y tener un buen pectoral, me gustaba ejercitarlo, hasta un momento que me dí cuanta que parecía un gallo, puro pecho y pocas piernas, fue por eso que empecé a correr. Cada vez que me la encontraba camino a algún lado, pues no andaba ya mucho por la tienda, comentábamos cosas de mi trabajo y su vida en la universidad, cosas muy cortas, la verdad aunque otras cosas invadían mi mente, me gustaba verla, su caminar, su estilo, su forma de ser tan ella, su cabello ondeado y suave, así como sus ojitos diáfanos e inocentes, fue un breve acercamiento para conocerse.

Mientras tanto, ella trataba de que Gerardo la conociera, hacía mil y un intentos, averiguando de su vida, apareciendo por donde el estaba, entre otras, sus amigas de este tiempo le ayudaban y le acompañaban en estas aventuras, que me supongo deben tener más de una anécdota, resulta, que su juvenil torpeza, llevo a Johanna a evidenciar su claro gusto por Gerardo, lo cual invito a este a ser coqueto, sin pensar en que ilusionaba a alguien, después de un tiempo de resultados ambiguos y ninguna conclusión en acercamientos, tal parece que terminó por hartarle a ella.

martes, junio 02, 2009

La chiquilla de la Inca Kola


Que diferencia a un niño de un científico cuando estan en emergencias de un hospital, que diferencia a un software de un cd vacío, que diferencia una semilla de una pepa; generalmente, en manos de quien esta. Pero es extraño diferenciar, contando una fabula en la oficina, caminando por la vida, es dificil escuchar la voz de aquel angel ciego.

Es hora de empezar, me dije yo, al llegar a la PC después de saber que William siguen intentando entregar el corazon y después de revelarle mi tremendo temor a que lo hieran, a que se gane por querer aquellas marcas, que como dije sin querer, "Te hacen más experto, pero no mejor" y entonces recorde...

Aquellos días en la tienda, aquellas interminables noches con Franco, con Jhonattan, con William y otros amigos pasajeros, tratando de explorar tantas cosas entre comentarios, ciertamente con los primeros dos pertenecíamos a una generacion "Jackass", llena de vida en las manos y con ganas de chocarla en un carrito de "experiencias" contra un arbusto adrede. En esos días, los ejercicios eran uno de mis fuertes, me gustaba estar bien, mas por motivo de vanidad y venganza que por salud, en tal definitivamente no habia un cuerpo sano y menos una mente sana. Por las noches de bruma, perdiendo sueños, vagando por parques y calles pensando en miles de proyectos, comprando luces a mis ojos al precio de un pensamiento, citando millones de sueños y experiencias, derrotas y victorias, persiguiendo un tren sin boleto. Y entre muchas experiencias simplemente chocabamos, buscando aquella luz, que no sabiamos si iba a algo nuevo, ahi venia la pregunta: ¿Que era realmente "algo nuevo"?, y siendo así como iba uno a saber cuando realmente se te cruza el amor.

Allí, justo alli, entre tantos sueños sobre decepción y tunante experiencia agrupada con dolor, apareció una pequeña por su Inca Kola de todas las tardes entre las 3 y las 4, a veces en la noches, justo cuando no podía conversar, sin embargo que entretenido era verla llamando por teléfono, escondido cual chiquillo, sin querer atreverse a acercarse por miedo a alejarla, y con exabruptos de atrevimiento de las puras ganas de acercarme; entre uno de ellos y guiandome de un momento de seguridad con mis polos exactos, que según yo, me quedaban muy bien, me lanzé a pedirle su teléfono, por si acaso me atrevia a llamar. Podía llamar a cualquiera de las chicas que sabia que iban a salir conmigo, sin embargo el miedo a llamar a ese teléfono, me atraía más.

Me atraía más observarle de lejos, entre las conversaciones con amigos, verla mientras que indiferente con sus pantalones de hilo etnicos, y sus politos color caqui, lo cual me atraia más, pues no era una chiquilla de las que se vestían con pastel, rosa y blanco, era ella misma, yéndose de la tienda con su capucha azul, traqui ella, con su paso de "lao a lao". La verdad no se por que, pero eso me atraía muchisimo, la coquetería no importaba mucho, eso andaba sobrando en la enseñanza femenina, en ese mundo donde importaba una flaca rica, pulula como las clases de cocina para las hijas "que algún día serán madres", que abundaban por ahi. Ella era distinta, un descubrimiento en el monton. Suponía que no tenía enamorado, aunque cuando supe que estaba en la universidad lo supuse, sin embargo, ver sus ojitos blancos mirandolo todo con aires d e curiosidad, es algo que aunque se alla ido, extraño siempre, abiertitos, chinitos y porfiados a la vez.

Su cintura se dejaba vislumbrar de su silueta, y me traía en conjunto con su figura, nunca me gusto la voluminosidad, pero la actitud de aquella imagen era lo que dejaba cautivo a un lobo, en duda de como acercarme y no alejar a aquella pequeña presta del mundo, y con una manera diferente de ver las cosas, con una crítica racional, con una forma de ser como es, con cierta tranquilidad en el movimiento de sus brazos, con un cabello ondeado que brillaba con su sonrisa, su seriedad inicial no me engaño, un día le hice una broma, y vi que tenia una tierna sonrisa, que acompañaba definitivamente a esos ojitos locos.

Un buen día conversando con un amigo, y ante los consejos de Carlos Valle, otro amigo, muy cercano para entonces, decidí no dejar pasar la oportunidad, con una pose de un poco coqueto, y tratando de alijerar la situación, el pedí su teléfono, y me lo dió. ¡ Buena chochera! la hicimos, ahora, venia la peor parte en verdad, como acercarme a aquella muchacha que era tan difrente a mi parecer, no habia técnica conocida, ni regla que me asegurara no molestar la situación y volverla tensa. Hacer cualquier cosa hubiera significado que me cayeran los padres de aquella chica que no salía mucho, y no hacerla hubiese significado ver un día a un chibolo con aquella picara duda de mi razón.

Despues de inmadura vanidad en mi vida, descubría no saber de ella, y prendia el farol de un muelle con una barca esperándome, una experiencia, o una vida, un amor u otra decepción que podía ser el hecho de tener otra clase de chica a la cual tacharía como presedente, no queria eso, no más...